Hay momentos en la vida
en que uno deja de buscar respuestas afuera
y empieza, en silencio,
a ordenarse por dentro.
No ocurre de un día para otro.
Es un proceso.
A veces nace del cansancio…
otras, de la claridad.
Pero siempre llega un punto
en el que entendemos algo fundamental:
no todo lo que nos rodea
nos hace bien.
Durante mucho tiempo,
muchas personas —y me incluyo—
hemos sostenido vínculos, situaciones
y hasta responsabilidades emocionales
que no nos correspondían.
Escuchamos, acompañamos, explicamos,
intentamos ayudar…
hasta que un día
el cuerpo, la mente y el alma
nos piden otra cosa.
Nos piden paz.
Y ahí comienza el verdadero cambio.
No es un cambio hacia afuera.
Es un movimiento interno.
Una forma distinta de mirar,
de elegir, de estar.
Empezamos a comprender
que no todo vínculo es para quedarse, que no toda cercanía es confianza, y que no toda ayuda es realmente recibida.
Entonces, sin enojo…pero con firmeza, empezamos a ordenarnos.
A elegir con más cuidado
con quién compartimos nuestro tiempo, nuestra energía, nuestra intimidad.
No se trata de cerrarse.
Se trata de aprender a distinguir.
De entender que la paz no es casualidad, es una elección sostenida.
Sin necesidad de explicar todo,
sin necesidad de convencer,
sin necesidad de sostener lo que otros deben resolver.
Elegirse no es egoísmo.
Es responsabilidad emocional.
Es reconocer que nuestra vida
merece ser vivida con coherencia,
con respeto, y con serenidad.
Hoy, desde ese lugar,
puedo decir que no todo cambió afuera…pero sí cambió mi forma de estar en el mundo.
Y eso…
lo transforma todo.
🖊️ Elida Bentancor, Escritora, Autora de El Milagro del Éxito
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