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lunes, 16 de febrero de 2026

LA GRATITUD COMO FORMA DE VIDA


La gratitud como forma de vida
Hay una sabiduría que no se aprende en los libros ni en las redes sociales.
Se aprende viviendo.
La gratitud no es una frase bonita ni un optimismo ingenuo.
Es una postura ante la vida que solo se alcanza cuando el ser humano toma verdadera conciencia de su fragilidad, de sus límites y, al mismo tiempo, de todo lo que sí tiene hoy.
Ser agradecido es comprender que levantarse de la cama ya es un privilegio.
Que respirar sin ayuda es un regalo.
Que poder caminar, manejar, cocinar, pensar con claridad, sentir el sol o el mar, escuchar a quienes amamos… no es poco. Es mucho.
La gratitud aparece cuando dejamos de poner el foco en lo que falta y empezamos a honrar lo que está.
Y eso cambia todo:
cambia la forma de envejecer,
de vincularnos,
de cuidar el cuerpo,
de habitar el presente.
Las personas verdaderamente humanas entienden algo esencial:
los cuerpos envejecen, se cansan, fallan;
las emociones se sensibilizan;
la energía ya no es la misma.
Por eso aparece la empatía, la paciencia y el respeto por el otro.
La ingratitud, en cambio, suele nacer de la inexperiencia vital.
De no haber atravesado pérdidas, límites o enfermedades reales.
De confundir autonomía con dureza, y control con fortaleza.
La gratitud no vuelve débil a nadie.
Vuelve sabio.
Quien agradece:
regula mejor sus emociones,
cuida su salud física y mental,
conserva vínculos genuinos,
y transita la vida con más paz.
Agradecer es un acto silencioso de inteligencia emocional.
Es elegir la calma sobre la queja.
La conciencia sobre la exigencia.
La humanidad sobre la rigidez.
Hoy, más que nunca, sanar y gozar empieza por algo simple y profundo:
👉 Agradecer lo que es real en este momento.
Porque la gratitud no es el final del camino.
Es la llave.
✍️ Elida Bentancor
Blog Sanando y Gozando

domingo, 15 de febrero de 2026

MÁS QUE TENDENCIA, PRESENCIA

 
Más que tendencia, presencia
Salgo a la calle y veo algo que se repite: una uniformidad silenciosa.
Colores apagados, estilos calcados, marcas que parecen dictar quién eres antes de que puedas decir una palabra.
La moda, como expresión cultural, puede ser creatividad, arte y libertad. Pero cuando se transforma en imposición colectiva, deja de ser elección y se convierte en repetición. Y ahí es donde algo se pierde: la presencia.
Más que seguir la tendencia, necesitamos cultivar presencia.
Presencia es coherencia entre lo que eres por dentro y lo que proyectas por fuera. Es vestirte no para encajar, sino para expresarte. Es elegir un corte de cabello porque te representa, no porque todos lo usan. Es usar colores porque vibran contigo, no porque una temporada los impuso.
Las marcas no definen tu valor.
La ropa no determina tu dignidad.
La modernidad no se mide en etiquetas.
He observado cómo, en muchos ámbitos laborales y sociales, se ha confundido comodidad con descuido, libertad con indiferencia, informalidad con falta de cuidado personal. Y no se trata de juzgar estilos, sino de recordar algo esencial: la impecabilidad también es una forma de respeto.
No hablo de lujo.
Hablo de presencia consciente.
La impecabilidad no es solo del alma; también es del cuerpo, de la forma en que te presentas ante el mundo. Porque tu imagen comunica antes que tu voz. Y cuando hay armonía entre interior y exterior, se siente.
No necesitas cortar tu cabello porque está de moda.
No necesitas dejarlo largo porque es tendencia.
No necesitas vestirte de negro si tu alma vibra en colores.
Ser auténtico requiere más valentía que seguir una corriente.
Más que marcar tendencia, que tu presencia marque el espacio.
Que cuando entres a un lugar no te reconozcan por la marca que llevas, sino por la energía que transmites.
Porque la verdadera elegancia no está en la moda del momento,
sino en la identidad sostenida con conciencia.
✍️ Elida Bentancor 
Sanando y Gozando Blog

lunes, 26 de enero de 2026

LOS VERDADEROS AMIGOS PERMANECEN

🌿 Reflexión: Los verdaderos amigos permanecen.

Los verdaderos amigos no se miden por lo que reciben, sino por lo que permanecen.
Son aquellos que están ahí incluso cuando no tienes nada que ofrecerles: ni éxito, ni respuestas, ni brillo. Están cuando solo eres tú, con tu humanidad a la vista.
En la vida habrá muchas personas que se acerquen mientras todo fluye, mientras sonríes, mientras das. Pero cuando llegan los silencios, las pausas o los momentos de vacío, solo algunos se quedan. Y esos pocos son los verdaderos.
Un amigo auténtico no pregunta qué ganas, sino cómo estás.
No se acerca por interés, sino por vínculo.
No exige, no mide, no compara. Acompaña.
Hay etapas en las que no tenemos nada que dar hacia afuera porque estamos reconstruyéndonos por dentro. Y es allí donde la amistad verdadera se revela: en la paciencia, en la presencia sin juicio, en el respeto por los tiempos del otro.
Sanar también es aprender a reconocer quién camina contigo por amor y quién solo estaba de paso.
Y gozar es agradecer profundamente a esos amigos que, aun cuando no tenías nada en las manos, vieron tu valor intacto.

✍️Elida Bentancor 
Sanando y Gozando Blog

sábado, 24 de enero de 2026

NO LES DOY MI ENERGÍA

No me declaro víctima
Cuando las personas intentan dañarme,
no me declaro víctima.
No porque no duela,
sino porque no les entrego mi energía.
Entendí que hay quienes buscan provocar una reacción,
una caída emocional,
una señal visible de que lograron herir.
Y yo no les doy ese gusto.
No permito que me hagan sentir como ellos esperan.
No porque reprima lo que siento,
sino porque elijo dónde pongo mi poder.
Mi calma no es ingenuidad.
Es decisión.
Es conciencia.
Es límite.
Públicamente no expongo mi dolor
ni reacciono desde la herida,
porque sé que la indiferencia consciente
desarma más que cualquier confrontación impulsiva.
Sanar no es negar lo ocurrido.
Sanar es no vivir desde ahí.
No me quedo atrapada en el rol de víctima
porque sé que eso perpetúa el daño.
Prefiero habitar el lugar de quien observa,
comprende
y sigue adelante sin cargar lo que no le pertenece.
Cuando no reacciono como esperan,
cuando no les devuelvo la misma energía,
el daño pierde fuerza
y quien quiso herir
queda frente a su propio vacío.
No es orgullo.
Es amor propio.
Y eso…
también es sanación.
✍️ Elida Bentancor 
SANANDO Y GOZANDO

miércoles, 14 de enero de 2026

Cuando la fascia se tensa, el cuerpo habla



🌿 Cuando la fascia se tensa, el cuerpo habla

Movimiento suave y conciencia para liberar el flujo vital

Nuestro cuerpo es un sistema inteligente, sensible y profundamente interconectado.
Nada funciona de manera aislada. Cuando algo se tensa, algo más se ve afectado.
En los últimos años, la medicina del movimiento y la fisioterapia han puesto especial atención en un tejido muchas veces olvidado: la fascia.
¿Qué es la fascia?
La fascia es un tejido conectivo que envuelve músculos, órganos, nervios y vasos, incluido el sistema linfático.
Es una red continua, viva, elástica… o debería serlo.
Cuando la fascia está hidratada y flexible:
el movimiento fluye
la circulación mejora
el cuerpo se siente liviano
Cuando la fascia se vuelve rígida o tensa:
se pierde elasticidad
se comprimen vasos linfáticos
se enlentece el drenaje
aparecen molestias difusas
El sistema linfático: movimiento y respiración
El sistema linfático cumple una función esencial:
eliminar toxinas
regular líquidos
sostener el sistema inmunológico
A diferencia del sistema sanguíneo, no tiene una bomba propia.
Depende de:
el movimiento corporal
la respiración profunda
la flexibilidad de los tejidos
Por eso, una fascia rígida puede dificultar su funcionamiento.
Señales que el cuerpo puede estar enviando
Muchas personas experimentan:
rigidez al despertar
dolores corporales generalizados
sensación de hinchazón
cansancio persistente
tensión en cuello y hombros
pesadez en piernas
No son diagnósticos, sino mensajes del cuerpo pidiendo atención, cuidado y conciencia.
El camino no es forzar, es escuchar
La fascia no responde a la exigencia ni a la brusquedad.
Responde a:
movimientos lentos
respiración consciente
repetición suave
calma del sistema nervioso
Por eso, prácticas como:
movimientos en espiral
estiramientos suaves
respiración diafragmática
balanceos lentos
yoga restaurativo o Yin
movimiento somático
resultan tan beneficiosas.
Una práctica diaria para sanar y gozar
Dedicar 15 o 20 minutos diarios a mover el cuerpo con atención puede marcar una gran diferencia.
No se trata de rendimiento, sino de presencia.
Mover el cuerpo de forma amable:
libera tensiones
mejora el drenaje
aquieta la mente
devuelve sensación de bienestar
Cuando el cuerpo se siente seguro, empieza a soltar.
Una reflexión final
Sanar no siempre es intervenir.
A veces, sanar es dejar fluir.
Escuchar al cuerpo, respetar sus tiempos y acompañarlo con suavidad es una forma profunda de amor propio.
Porque cuando el cuerpo se libera,
la energía circula,
la mente se aquieta
y el bienestar deja de ser una meta para convertirse en un estado.
🌿
Sanando y Gozando
Elida Bentancor – 
Creaciones de Luz ✨

viernes, 2 de enero de 2026

Dicen una cosa y hacen otra, ya te dijeron todo.

Cuando alguien dice una cosa y hace otra,
no hace falta discutir demasiado:
ya te dijo todo.
Las palabras pueden ser amables, prometer ayuda, cercanía o lealtad.
Pero son los hechos los que revelan la verdad.
La conducta es el lenguaje más honesto que existe.
Muchas veces esto nos deja confundidos.
Porque alguien te habla mal de una persona
y luego lo ves conversando con ella como si fueran íntimos amigos.
O te dice “contá conmigo”,
y cuando necesitás apoyo…
no responde, no atiende, desaparece.
Te borran con una goma grande, sin explicaciones.
Eso no es un malentendido.
Eso es incoherencia.
La coherencia no vive en el discurso,
vive en la acción.
En cómo alguien responde,
en cómo se comporta cuando nadie lo está mirando,
en si sostiene lo que dice cuando ya no obtiene beneficio.
También lo vemos a menudo en la política:
promesas que suenan perfectas,
palabras que buscan votos,
y luego el silencio, la indiferencia,
o el gesto de “no te conozco” cuando el poder ya está asegurado.
Frente a estas situaciones, ¿qué nos toca hacer?
Primero, no engañarnos.
Aceptar lo que los hechos muestran, aunque duela.
Segundo, ser más coherentes que ellos.
No caer en el mismo juego.
No prometer lo que no vamos a cumplir.
No decir lo que no sentimos.
Y cuando sea necesario, confrontar con claridad y respeto:
“Vos dijiste esto, pero hiciste otra cosa.
¿Cómo esperás que vuelva a confiar?”
Sanar también es aprender a leer la realidad sin filtros emocionales.
Y gozar empieza cuando dejamos de justificar incoherencias
y elegimos rodearnos —o al menos ser— personas
que piensan, dicen y hacen en la misma dirección.
Porque la coherencia no se proclama.
Se demuestra.

✍️Elida Bentancor 
Sanando y Gozando -Blog

domingo, 28 de diciembre de 2025

SER INDEPENFIENTE DE LA OPINION AJENA

Hay que ser independiente de la opinión ajena, sea buena o mala.
Porque tanto el halago como la crítica nacen de mentes que no viven tu vida, que no conocen tu proceso ni habitan tu interior. Son pensamientos externos, ajenos a tu verdadera realidad y a quien realmente eres.
Cuando comprendes esto, algo se libera dentro de ti.
Entiendes que nadie puede darte verdadero crédito, pero tampoco puede hundirte, a menos que tú le entregues ese poder. El reconocimiento auténtico y la caída más profunda siempre nacen del mismo lugar: tu propia mente.
La opinión de los demás deja de ser determinante cuando descubres que el poder creador está en ti. Que todo es mente, percepción y elección. Que eres tú quien decide qué pensamiento sostener, qué emoción alimentar y qué camino recorrer.
En ese silencio creador —donde no hay voces externas, ni aplausos, ni juicios— aparece la verdad más pura: creer en ti. No desde la soberbia, sino desde la conciencia. Desde la certeza de que tu vida no se construye con miradas ajenas, sino con convicción interior.
Sanar es dejar de buscar validación afuera.
Gozar es vivir fiel a lo que eres, aunque el mundo opine distinto.
🌱 Sanando y Gozando Blog