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miércoles, 14 de enero de 2026

Cuando la fascia se tensa, el cuerpo habla



🌿 Cuando la fascia se tensa, el cuerpo habla

Movimiento suave y conciencia para liberar el flujo vital

Nuestro cuerpo es un sistema inteligente, sensible y profundamente interconectado.
Nada funciona de manera aislada. Cuando algo se tensa, algo más se ve afectado.
En los últimos años, la medicina del movimiento y la fisioterapia han puesto especial atención en un tejido muchas veces olvidado: la fascia.
¿Qué es la fascia?
La fascia es un tejido conectivo que envuelve músculos, órganos, nervios y vasos, incluido el sistema linfático.
Es una red continua, viva, elástica… o debería serlo.
Cuando la fascia está hidratada y flexible:
el movimiento fluye
la circulación mejora
el cuerpo se siente liviano
Cuando la fascia se vuelve rígida o tensa:
se pierde elasticidad
se comprimen vasos linfáticos
se enlentece el drenaje
aparecen molestias difusas
El sistema linfático: movimiento y respiración
El sistema linfático cumple una función esencial:
eliminar toxinas
regular líquidos
sostener el sistema inmunológico
A diferencia del sistema sanguíneo, no tiene una bomba propia.
Depende de:
el movimiento corporal
la respiración profunda
la flexibilidad de los tejidos
Por eso, una fascia rígida puede dificultar su funcionamiento.
Señales que el cuerpo puede estar enviando
Muchas personas experimentan:
rigidez al despertar
dolores corporales generalizados
sensación de hinchazón
cansancio persistente
tensión en cuello y hombros
pesadez en piernas
No son diagnósticos, sino mensajes del cuerpo pidiendo atención, cuidado y conciencia.
El camino no es forzar, es escuchar
La fascia no responde a la exigencia ni a la brusquedad.
Responde a:
movimientos lentos
respiración consciente
repetición suave
calma del sistema nervioso
Por eso, prácticas como:
movimientos en espiral
estiramientos suaves
respiración diafragmática
balanceos lentos
yoga restaurativo o Yin
movimiento somático
resultan tan beneficiosas.
Una práctica diaria para sanar y gozar
Dedicar 15 o 20 minutos diarios a mover el cuerpo con atención puede marcar una gran diferencia.
No se trata de rendimiento, sino de presencia.
Mover el cuerpo de forma amable:
libera tensiones
mejora el drenaje
aquieta la mente
devuelve sensación de bienestar
Cuando el cuerpo se siente seguro, empieza a soltar.
Una reflexión final
Sanar no siempre es intervenir.
A veces, sanar es dejar fluir.
Escuchar al cuerpo, respetar sus tiempos y acompañarlo con suavidad es una forma profunda de amor propio.
Porque cuando el cuerpo se libera,
la energía circula,
la mente se aquieta
y el bienestar deja de ser una meta para convertirse en un estado.
🌿
Sanando y Gozando
Elida Bentancor – 
Creaciones de Luz ✨

viernes, 2 de enero de 2026

Dicen una cosa y hacen otra, ya te dijeron todo.

Cuando alguien dice una cosa y hace otra,
no hace falta discutir demasiado:
ya te dijo todo.
Las palabras pueden ser amables, prometer ayuda, cercanía o lealtad.
Pero son los hechos los que revelan la verdad.
La conducta es el lenguaje más honesto que existe.
Muchas veces esto nos deja confundidos.
Porque alguien te habla mal de una persona
y luego lo ves conversando con ella como si fueran íntimos amigos.
O te dice “contá conmigo”,
y cuando necesitás apoyo…
no responde, no atiende, desaparece.
Te borran con una goma grande, sin explicaciones.
Eso no es un malentendido.
Eso es incoherencia.
La coherencia no vive en el discurso,
vive en la acción.
En cómo alguien responde,
en cómo se comporta cuando nadie lo está mirando,
en si sostiene lo que dice cuando ya no obtiene beneficio.
También lo vemos a menudo en la política:
promesas que suenan perfectas,
palabras que buscan votos,
y luego el silencio, la indiferencia,
o el gesto de “no te conozco” cuando el poder ya está asegurado.
Frente a estas situaciones, ¿qué nos toca hacer?
Primero, no engañarnos.
Aceptar lo que los hechos muestran, aunque duela.
Segundo, ser más coherentes que ellos.
No caer en el mismo juego.
No prometer lo que no vamos a cumplir.
No decir lo que no sentimos.
Y cuando sea necesario, confrontar con claridad y respeto:
“Vos dijiste esto, pero hiciste otra cosa.
¿Cómo esperás que vuelva a confiar?”
Sanar también es aprender a leer la realidad sin filtros emocionales.
Y gozar empieza cuando dejamos de justificar incoherencias
y elegimos rodearnos —o al menos ser— personas
que piensan, dicen y hacen en la misma dirección.
Porque la coherencia no se proclama.
Se demuestra.

✍️Elida Bentancor 
Sanando y Gozando -Blog

domingo, 28 de diciembre de 2025

SER INDEPENFIENTE DE LA OPINION AJENA

Hay que ser independiente de la opinión ajena, sea buena o mala.
Porque tanto el halago como la crítica nacen de mentes que no viven tu vida, que no conocen tu proceso ni habitan tu interior. Son pensamientos externos, ajenos a tu verdadera realidad y a quien realmente eres.
Cuando comprendes esto, algo se libera dentro de ti.
Entiendes que nadie puede darte verdadero crédito, pero tampoco puede hundirte, a menos que tú le entregues ese poder. El reconocimiento auténtico y la caída más profunda siempre nacen del mismo lugar: tu propia mente.
La opinión de los demás deja de ser determinante cuando descubres que el poder creador está en ti. Que todo es mente, percepción y elección. Que eres tú quien decide qué pensamiento sostener, qué emoción alimentar y qué camino recorrer.
En ese silencio creador —donde no hay voces externas, ni aplausos, ni juicios— aparece la verdad más pura: creer en ti. No desde la soberbia, sino desde la conciencia. Desde la certeza de que tu vida no se construye con miradas ajenas, sino con convicción interior.
Sanar es dejar de buscar validación afuera.
Gozar es vivir fiel a lo que eres, aunque el mundo opine distinto.
🌱 Sanando y Gozando Blog

lunes, 10 de noviembre de 2025

LO QUE ME DAÑÓ NO EXISTE

🌿 SANANDO Y GOZANDO BLOG

Lo que me dañó no existe

Hay momentos de la vida en los que algo nos hiere tan profundamente que quedamos atrapados allí.
Quedamos detenidos mentalmente en la escena del dolor.
El cuerpo sigue, pero la mente queda inmovilizada, como si se hubiera roto en pedacitos.

Y lo peor no es el hecho en sí.
Lo peor es la repetición.
La mente vuelve, vuelve, vuelve…
como si ese dolor fuera la única verdad posible.

Pero la mente no es la verdad.
La mente es un mecanismo.
Un órgano obediente.
No sabe lo que es pasado, presente o futuro.
Sólo responde a lo que repetimos.

Si repito un dolor, lo reactivo.
Si repito una herida, la mantengo viva.
Si repito una memoria sufrida, la convierto en identidad.

Por eso este mantra tiene poder:

“Lo que me dañó no existe.”

No porque neguemos lo vivido, sino porque dejamos de sostenerlo.
Dejamos de darle existencia.
Dejamos de alimentarlo.

Cuando repetimos este mantra 100 veces, estamos desprogramando la mente.
Estamos interrumpiendo el circuito del sufrimiento.
Estamos rompiendo el hechizo.

Porque sí, el dolor también es un trance.
Un trance oscuro, repetitivo, automático.

Entonces, ¿qué hacemos?

1. Repetimos el mantra con ritmo interno:
Lo que me dañó no existe.
Lo que me dañó no existe.
Lo que me dañó no existe.

2. Cerramos los ojos un minuto.
Y ahí, en ese minuto de silencio, donde el dolor ya no está dirigiendo la escena:

3. Visualizamos la nueva realidad.
La versión de nosotras que está libre, completa, entera, creadora.

Porque cuando yo digo este mantra, me vuelvo autora de mi vida.
Cuando yo digo este mantra, retiro la energía del pasado.
Cuando yo digo este mantra, la mente deja de traerme lo que me destruye.

Y entonces sucede lo más grande:
El dolor deja de ser identidad, y se convierte simplemente en experiencia.
Algo que fue, algo que enseñó, algo que terminó.

No niego lo que pasó.
Niego su permanencia.

Yo no soy lo que me dañó.
Yo no soy lo que me rompió.
Yo soy lo que decido crear ahora.

Porque aquí, en mi presente, yo vuelvo a elegir.
Porque aquí, en mi interior, yo soy la creadora de mi realidad.

Lo que me dañó no existe.
Y aquí vuelvo a nacer.

✍️Elida Bentancor 
Sanando y Gozando Blog 

viernes, 31 de octubre de 2025

QUIERO ENCONTRARME CONMIGO MISMO

 “Quiero encontrarme conmigo mismo”

por Elida Bentancor

Cuando alguien me dice: “No puedo encontrarme conmigo mismo”, lo primero que pienso es:
¿Estás perdido o estás confundido? 🤔

Porque muchas veces no es el camino…
somos nosotros que no sabemos hacia dónde queremos ir.

Para encontrarte contigo mismo necesitas dar el primer y más valiente paso:
👉 Preguntarte con honestidad qué quiero realmente para mi vida.

No lo que esperan los demás.
No lo que el miedo te permite.
No lo que la sociedad te impone.
Sino lo que tu alma viene pidiendo hace tiempo ✨

Cuando una persona dice:

👆 “Quiero encontrarme”
pero vive haciendo lo contrario de lo que dice…
entonces aparece la dualidad interna:

📌 Digo una cosa… pero hago otra.
📌 Deseo una vida… pero vivo otra.
📌 Sueño con algo… pero no doy pasos hacia allí.

Ahí es donde nace la desesperación espiritual.

🌱 ¿Cómo empezar a encontrarte?

1️⃣ Definí tu deseo real
¿Qué querés lograr? ¿Qué querés sentir? ¿Quién querés ser?
No busques la respuesta perfecta. Buscá la verdadera.

2️⃣ Alineá tu pensamiento con tu acción
No alcanza con desear…
Hay que caminar hacia lo que deseas 🚶‍♀️💫

3️⃣ Elegí tu propia voz
La tuya. La que callaste muchas veces.
Ahí estás vos.

🌟 Reflexión final

Encontrarse es dejar de huir de uno mismo.
Cuando tu pensamiento, tu palabra y tus actos van en la misma dirección…entonces aparece el milagro de la coherencia.
Y ahí… vos te encontrás .


✍️ELIDA BENTANCOR 
SANANDO Y GOZANDO
BLOG 

martes, 14 de octubre de 2025

ALÉJATE DE LAS PERSONAS QUE NO QUIEREN A TUS PADRES

La mayoría dice que los hijos no tienen nada que ver con sus padres.
Pero la verdad —esa que la vida te enseña con golpes de alma— es que muchas veces sí.
Porque antes de abrir la boca, algunos ya miran la frente y leen una etiqueta invisible: “el hijo de…”.

Y entonces, aunque seas distinto, aunque tu corazón no tenga nada que ver con aquello, el juicio ya está hecho.
Por eso, aléjate.
Aléjate de quienes no quieren a tus padres, porque en el fondo tampoco van a quererte a ti.
La energía no miente, y el rechazo hacia donde venís es rechazo hacia tu esencia.

No alimentes a las hienas con tu amor, tu paz y tu luz.
Porque si no te ven con buenos ojos, buscarán cobrar en ti lo que no pudieron resolver con ellos.
Y eso, aunque suene duro, también incluye a los familiares.
Porque la sangre no siempre une; a veces aprieta, hiere y duele.
La lealtad familiar mal entendida puede ser una cadena invisible que te ata a historias que no son tuyas.

Es tiempo de liberarte de los pactos de lealtad ancestral.
Aquellos que decretaron tus antepasados, sin saber, al repetir:
“Así somos en esta familia…”, “así se hace…”, “así se paga…”
Rompe con esa herencia emocional que no te pertenece.

Tú no estás aquí para repetir el destino de tus padres, ni para pagar las deudas de tu árbol.
Estás aquí para sanar, para vivir tu propia historia, para honrar tu linaje sin cargarlo.
Amar a los padres no significa cargar sus heridas.
Honrar la familia no implica vivir en sus culpas.

Aléjate con amor, sin culpa, sin rencor.
Agradece la lección y sigue con tu bella vida.
No pidas permiso a nadie para ser tú.
No necesitas justificar tu paz.
✨ El amor verdadero también sabe poner distancia.

Cuando te liberas, también liberas a tu árbol.
Y al hacerlo, bendices a quienes vinieron antes y a quienes vendrán después.
💫 Esa es la verdadera lealtad: la que se transforma en libertad.

✍️ Elida Bentancor 

jueves, 9 de octubre de 2025

NEROCIENCIA Y ESPIRITUALIDAD

La neurociencia nos muestra que el cerebro es un órgano plástico, capaz de transformarse con cada experiencia, pensamiento y emoción. La espiritualidad, por su parte, nos recuerda que somos más que materia: una conciencia en búsqueda de sentido, de conexión y trascendencia.

Lo fascinante es que ambas no se contradicen, sino que se iluminan. Los estudios revelan que la meditación, la gratitud y la compasión modifican circuitos neuronales, fortalecen la salud y generan bienestar. La espiritualidad deja de ser solo un camino de fe, para mostrarse también como un modo de cuidar y nutrir nuestro cerebro.

En un mundo acelerado, la unión de la ciencia y la espiritualidad abre un horizonte de esperanza: comprender que cultivar silencio interior, rezar, agradecer o meditar no solo calma el alma, sino que moldea nuestro cerebro hacia la paz y la plenitud.

   En definitiva, la neurociencia confirma lo que la espiritualidad intuía desde siempre: que dentro de nosotros hay un espacio capaz de renovarse, sanar y brillar.

La ciencia y el espíritu se encuentran: meditar, agradecer y orar no solo calman el alma, también transforman el cerebro, abriendo caminos hacia la paz y la plenitud.