Buscar este blog

martes, 5 de mayo de 2026

No vine al mundo para no molestar

Durante mucho tiempo nos enseñaron a ser empáticos, a comprender, a tener paciencia.
Y eso está bien… hasta que nos olvidamos de nosotros mismos.
Porque hay una línea que no se debe cruzar:
la del autocuidado.
No viniste al mundo para adaptarte a la inconsciencia de los demás.
No viniste para callarte, para no incomodar, para evitar que otros se enojen.
Ser empático no es tolerar lo intolerable.
Ser paciente no es permitir el maltrato.
Hay personas que no quieren cambiar.
No buscan crecer, ni revisar sus actitudes, ni asumir responsabilidades.
Y cuando alguien les pone un límite, reaccionan: se enojan, se victimizan, atacan.
Y ahí aparece la trampa:
pensar que debemos ceder para “no generar conflicto”.
Pero el conflicto no nace del límite.
Nace de la falta de conciencia del otro.
Vos podés comprender, podés respetar…
pero no tenés por qué quedarte donde te perturban.
Porque aquello que te altera, que te desgasta, que te quita paz…
es justamente el lugar donde necesitas poner un límite.
La paz no se negocia.
Se cuida.
Y cuidar tu paz implica tomar decisiones incómodas:
decir que no, retirarte, marcar distancia.
No es falta de amor.
Es respeto por vos misma.
No estás acá para no molestar a los inconscientes.
Estás acá para construir tu vida con claridad, con criterio y con dignidad.
Y cuando eso se entiende…
dejar de tolerar lo que te hace mal deja de ser un problema,
y pasa a ser una forma de sanación.
— Elida Bentancor
Autora, Escritora de El Milagro del Éxito