Buscar este blog

miércoles, 22 de abril de 2026

LA SERENIDAD COMO ACTO DE PODER

En un mundo que empuja constantemente a reaccionar, a opinar, a defenderse y a responder de inmediato, la serenidad puede parecer debilidad.
Pero no lo es.
La serenidad es una elección.
Y, muchas veces, una de las más difíciles.
No es ausencia de emociones, ni indiferencia frente a lo que sucede.
Es la capacidad de sostenerse por dentro cuando todo afuera intenta desordenarnos.
Ser sereno no significa no sentir.
Significa no perderse.
Hay momentos en la vida donde responder con impulso parece lo natural.
Pero es ahí, precisamente ahí, donde aparece la posibilidad de un acto distinto:
detenerse, observar y elegir.
La serenidad no evita los conflictos, pero evita que nos destruyan.
No cambia lo que ocurre, pero cambia la forma en que lo atravesamos.
Y eso, en términos humanos, es poder.
Poder no es imponerse sobre otros.
Poder es no ser arrastrado por cada emoción, por cada palabra, por cada circunstancia.
Poder es conservar el eje cuando todo alrededor se mueve.
La serenidad es una forma de inteligencia emocional que no hace ruido.
No necesita demostrar nada.
No busca aprobación.
Simplemente se mantiene.
En tiempos donde todo se acelera, donde lo inmediato parece dominarlo todo,
ser sereno es casi un acto de rebeldía.
Una decisión silenciosa de no vivir reaccionando,
sino eligiendo.
Y en esa elección, muchas veces invisible para los demás,
se construye una de las formas más profundas de fortaleza.
✍️ Firma
Elida Bentancor
Escritora – Autora de El Milagro del Éxito

No hay comentarios:

Publicar un comentario