No me declaro víctima
Cuando las personas intentan dañarme,
no me declaro víctima.
No porque no duela,
sino porque no les entrego mi energía.
Entendí que hay quienes buscan provocar una reacción,
una caída emocional,
una señal visible de que lograron herir.
Y yo no les doy ese gusto.
No permito que me hagan sentir como ellos esperan.
No porque reprima lo que siento,
sino porque elijo dónde pongo mi poder.
Mi calma no es ingenuidad.
Es decisión.
Es conciencia.
Es límite.
Públicamente no expongo mi dolor
ni reacciono desde la herida,
porque sé que la indiferencia consciente
desarma más que cualquier confrontación impulsiva.
Sanar no es negar lo ocurrido.
Sanar es no vivir desde ahí.
No me quedo atrapada en el rol de víctima
porque sé que eso perpetúa el daño.
Prefiero habitar el lugar de quien observa,
comprende
y sigue adelante sin cargar lo que no le pertenece.
Cuando no reacciono como esperan,
cuando no les devuelvo la misma energía,
el daño pierde fuerza
y quien quiso herir
queda frente a su propio vacío.
No es orgullo.
Es amor propio.
Y eso…
también es sanación.
✍️ Elida Bentancor
SANANDO Y GOZANDO
No hay comentarios:
Publicar un comentario